Para empezar: ¿qué es la represión? Sólo ésta pregunta ya tiene una cierta complicación. Esto es debido a que el concepto original, igual que muchos conceptos psicoanalíticos, tiene definiciones abstractas e incluso se usa de forma diferente según la situación. Esto no puede ser de otra forma, precisamente debido a que el psicoanálisis siempre juega la baza de la interpretación y la subjetividad. Teniendo esto en cuenta, sí podemos establecer ciertas características que el concepto de represión suele cumplir (Singer, 1995):
- Se refiere al olvido selectivo de algo que de alguna forma nos hace daño.
- No está bajo control voluntario.
- La información reprimida no se pierde, sino que está almacenada en el “inconsciente”, y puede ser recuperada si la ansiedad asociada a dicha información se elimina.
La investigación para averiguar la validez de este concepto en concreto no es ni mucho menos reciente. De hecho debemos llevar alrededor de 80 años o más de investigación desde que se empezó a intentar estudiarlo de forma científica. En todo ese tiempo nunca se ha encontrado una evidencia científica y empírica de que el concepto de represión exista realmente. Por supuesto, existen estudios que han intentado demostrarlo, pero ninguno ha conseguido ser suficientemente convincente científicamente como para que se haya considerado. Estos estudios siempre han sido objetivos de muchas críticas de todo tipo, sobre todo metodológicas, tanto que obviarlas y usar esas investigaciones como pruebas supuestamente irrefutables sobre la existencia de dichos conceptos, personalmente me parece, como mínimo, poco honesto.
Por supuesto, aunque no haya evidencia de la represión como tal, sí hay evidencia de otros procesos, e incluso regiones cerebrales, que si son dañados, la percepción y el recuerdo se pueden ver afectados. Pero es muy importante no confundir la evidencia de éstos con la supuesta evidencia de la represión (Singer, 1995). Son cosas muy diferentes. Ya desde los años setenta (Holmes, 1972) aparecen estudios muy reveladores que echan por tierra las investigaciones anteriores que apoyaban el concepto de represión, argumentando que los resultados que aparentemente encuentran, no se deben a la represión, sino a las interferencias que producen en la memoria las tareas que hacían en dichas investigaciones, y a una mala interpretación de los resultados por parte de los investigadores.
La represión y sus supuestas evidencias
Os voy a poner un ejemplo de una de esas investigaciones que se proponen como evidencias científicas del concepto de represión. Talarn (2004) afirma que existen pruebas científicas, dentro del campo de las neurociencias, que apoyan la existencia de diversos conceptos psicoanalíticos, como por ejemplo del concepto de represión. Esto es lo que vamos a intentar rebatir.
El paradigma think/no-think
Existe un estudio (Anderson et al. 2004) en el que se afirma que la corteza prefrontal lateral y el hipocampo podrían ser capaces de intervenir de alguna forma sobre el proceso de formación de recuerdos. Esto es una hipótesis que hacen al haber estudios que relacionan dicha corteza con procesos como la detención de respuestas motoras o la superación de interferencias en una serie de tareas cognitivas. Este proceso de eliminación o alteración del recuerdo, es lo que, para los psicoanalistas, apoya el que una persona supuestamente pueda reprimir de una forma “inconsciente” algún recuerdo.
En esta investigación dicen usar el “paradigma think/no-think”. Este paradigma, que intentaron probar por primera vez Anderson y Green (2001), nos dice que supuestamente existe algún tipo de mecanismo con el que contamos las personas para inhibir los recuerdos que no queramos.
La prueba en la que se basan consiste en enseñarles a los sujetos pares de palabras que, en un principio, no tienen relación entre sí (por ejemplo mesa/gato), y pedirles que las recuerden, de forma que cuando les enseñen la primera, tengan que recordar la segunda. Después de darles tiempo para que aprendan las palabras y antes de pedirles que las recuerden, lo que les piden es que no piensen en las palabras. Lo que supuestamente encontraron es que cuanto “menos pensaban” en las palabras, más probable era que no las recordaran. Lo olvidaban incluso cuando las palabras sí que tenían relación entre sí (por ejemplo animal/gato). Lo que, según ellos, es la prueba de que tenemos ese mecanismo para inhibir recuerdos.
La interferencia retroactiva
Sin embargo, hay estudios (Bulevich, Roediger III, Balota y Butler, 2006) que no han conseguido replicar ese paradigma, aun intentando reproducir las mismas condiciones que la investigación original, lo que, ya de por sí, parece indicar que el fenómeno de la supresión del paradigma think/no-think no es muy robusto experimentalmente.
Simplemente si ese proceso ocurre como ellos dicen, otros investigadores podrían hacer lo mismo y obtendrían los mismos resultados. Y si eso no ocurre (no se replica), hay que poner en duda esos resultados.
Además sugieren que los resultados que obtuvieron en el estudio original pueden ser explicados por la interferencia retroactiva. Este fenómeno ocurre cuando una nueva información aprendida interfiere e impide el recuerdo de la información aprendida en primer lugar.
Imagina que tienes que aprenderte de memoria la lista de la compra. Cuando has terminado de memorizarla, y antes de salir de casa, llega tu madre y te dice que antes de irte tienes que recoger tu habitación, que la tienes echa un asco. Lo que ocurrirá es que después de haber recogido tu habitación, si intentas recordar la lista de la compra te costará más recordarla en comparación a si no hubieras tenido que hacer ninguna actividad antes de ir a comprar. ¿Qué quiere decir esto? Que si en el espacio de tiempo que hay entre el aprendizaje de una información y el momento de recordarla (intervalo de retención), haces que la persona haga otras tareas, habrá una tendencia recordar peor esa información inicial.
En el estudio original, cuando les decían a los sujetos que “no pensaran” en las palabras, lo que realmente estaban haciendo es poner una tarea distractora en el intervalo de retención, produciendo así interferencias en el recuerdo. Probablemente lo que hicieran los sujetos de la investigación fuese tratar de pensar en otra cosa o algo similar, es decir, una tarea distractora. Sólo que los investigadores atribuyen esa interferencia en el recuerdo a, digamos, “la voluntad del sujeto de querer suprimir su recuerdo” y no a la tarea distractora que, sin saberlo, les han pedido hacer. Es sencillamente una mala atribución de los hechos por su parte.
Conclusiones
Por esta razón, el estudio de Anderson et al. (2004), en el que afirman que la corteza prefrontal y el hipocampo podrían ser los causantes de la inhibición de los recuerdos, está usando como válido un fenómeno que no está bien probado experimentalmente, que es el de la supresión del paradigma think/no-think, y del que además hay explicaciones alternativas verdaderamente convincentes y muy estudiadas, como es la interferencia retroactiva. Estos hechos le restan bastante peso experimental al estudio de Anderson et al. (2004) y sin duda es un problema enorme como para obviarlo y afirmar que es una prueba científica del concepto de represión.
Después de haber hecho tantas investigaciones sin conseguir una evidencia fuerte y clara que sustente realmente el concepto de represión, cabe preguntarse qué es lo que realmente motiva a estas personas a seguir tratando de demostrar algo que la evidencia no nos muestra. ¿Por qué tanto empeño en querer demostrar tener razón? ¿Por qué no seguir simplemente el camino que nos van abriendo las evidencias?
Cualquier estudio puede ser útil, trate de lo que trate, siempre que esté bien hecho. Pero en este punto la evidencia nos dice que ha llegado el momento de abandonar esa teoría o como poco cuestionarla seriamente. Creo que es razonable preguntarse si merece la pena seguir por ese camino.
Bibliografía
- Anderson, M. y Green, C. (2001). Suppressing unwanted memories by executive control. Nature, 410 (6826), 366-369. Recuperado de aquí.
- Anderson, M., Ochsner, K., Kuhl, B., Cooper, J., Robertson, E., Gabrieli, S., et al. (2004). Neural Systems Underlying the Suppression of Unwanted Memories. Science, 303, 232-235. Recuperado de aquí.
- Bulevich, J., Roediger III, H., Balota, D. y Butler, A. (2006). Failures to find suppression of episodic memories in the think/no-think paradigm. Memory & Cognition, 34 (8), 1569-1577. Recuperado de aquí.
- Holmes, D. (1972). Repression or interference? A further investigation. Journal of Personality and Social Psychology, Vol. 22(2), 163-170.
- Talarn, A. (2009). Psicoanálisis al alcance de todos. Barcelona: Herder Editorial
- Singer, J. L. (1995). Repression and Dissociation: Implications for Personality Theory, Psychopathology, and Health. Chicago: University of Chicago Press.
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