«Los psicólogos son loqueros»

«No voy al psicólogo porque no estoy loco»

Probablemente estas sean de las frases que más he escuchado a las personas en general, en sus distintas variables. Estas afirmaciones  están dando por supuesto que las personas que van al psicólogo están “locas”. Para empezar, ¿alguien me puede explicar qué significa exactamente “estar loco”? Nunca oirás a un psicólogo usar la palabra loco. Al menos no dentro de un contexto serio. Usar esta palabra en un contexto psicológico no tiene sentido por dos razones básicamente:

  1. La primera es que “loco” es una palabra extremadamente imprecisa y desfasada, llegando a tener, según la RAE, diez acepciones diferentes (sin incluir locuciones adverbiales o expresiones coloquiales). Además es bastante despectiva en general, con lo cual no parece muy adecuado usar este concepto en un ámbito serio y científico.
  2. La segunda razón es que, incluso suponiendo que todos entendamos lo mismo al decir loco, por ejemplo, una persona con algún trastorno psicológico grave, cabe decir que los psicólogos no se ocupan únicamente de las personas con problemas psicológicos, sino que les interesa toda la conducta en general.

Con relación a este último punto cabría hablar de las diferentes ramas de la psicología o los diferentes ámbitos en los que puede trabajar un psicólogo, viendo así que efectivamente un psicólogo no sólo se ocupa de trastornos psicológicos o de conductas problemáticas. Ya escribí otro artículo hablando de esto aquí.

Ahora, si nos centramos en el psicólogo clínico, al que sí le interesan estas cosas, la palabra loco tampoco es útil para nada. ¿Llamaríais loco a alguien con depresión por haber perdido a una persona querida, o con ansiedad después de que le hayan atracado con violencia a punta de pistola? No lo creo. La mayoría de trastornos psicológicos no se diferencian mucho, en esencia, de ese tipo de problemas. Por suerte muchas personas son capaces de superar algunas de estas situaciones por sí mismas, puede que porque no lleguen a ser muy importantes o porque hayan aprendido las herramientas necesarias para salir de ello.

¿Entonces todas las personas que se hayan sentido deprimidas o con ansiedad han tenido un trastorno psicológico?

Evidentemente no. La diferencia está en que es fundamental que ese problema te invalide o te impida llevar una vida satisfactoria, y si no es así, sencillamente no hay ningún problema que resolver.

Para hacernos una idea de lo comunes que pueden llegar a ser los trastornos psicológicos, podemos echar un vistazo a los datos de prevalencia. Según Morales (2016), se estima que entre el 12% y el 48% de la población mundial adulta tendrá algún trastorno psicológico a lo largo de su vida, y en los últimos 12 meses entre el 8 y el 29%. Los datos de una encuesta mundial de salud mental (Campo-Arias y Cassiani, 2008) indican que el riesgo de padecer cualquier trastorno mental puede llegar al 26,4%. Esto significa que entre 2 y 3 personas de 10 sufrirán un trastorno psicológico. Todo esto nos dice que los trastornos psicológicos son algo relativamente habitual.

Muchas personas cuando dicen “loco” o escuchan aquello de “trastorno mental”, piensan inmediatamente en personas psicóticas, con esquizofrenia o incluso en personas peligrosas e inestables. Esto no es así para nada.

  • En primer lugar, la relación entre trastornos mentales y violencia es controvertida. Algunos estudios (Van Dorn, R., Volavka, J., & Johnson, N., 2012) sólo encuentran una moderada relación con algunos problemas específicos, como ciertos tipos de esquizofrenia o el abuso de sustancias. Sin embargo, otros estudios (Elbogen, E. B., & Johnson, S. C. (2009) consideran que la verdadera causa de la violencia no es el trastorno mental en sí, sino más bien la historia de esa persona o su contexto (abusos y maltrato, desempleo, etc.). De esta forma, los datos nos dicen que una persona con un trastorno mental grave, que no ha tenido abuso de sustancias ni un historial de violencia previo, tiene las mismas probabilidades de comportarse de forma violenta que cualquier persona de la población general (Elbogen, E. B., & Johnson, S. C. (2009). Por supuesto, esto no significa que las personas con esquizofrenia o con abuso de sustancias vayan a ser violentas en sí. Por ejemplo, hay datos que indican que solamente el 8% de las personas con esquizofrenia han tenido comportamientos violentos, frente al 2% de las personas de la población general (Vicens, 2012). Por tanto, pensar que una enfermedad mental causa violencia en sí misma, es un error.

  • Y en segundo lugar, los trastornos mentales abarcan una gran variedad de problemas, y muchos con los que más de uno se sentirá identificado en mayor o menor medida. Por ejemplo: depresión, ansiedad, hipocondría, problemas sexuales, trastornos del sueño, problemas con el juego, etc. Seguro que casi todos conocemos a alguna persona que siempre dice que está enferma o que le pasa algo malo o que les tiemblan las manos cuando están en la cola del supermercado y la gente está esperando a que termine de pagar. Todos hemos tenido ansiedad cuando hemos ido a algún examen o nos hemos sentido tristes cuando ha ocurrido algo malo. Todos hemos pasado malas noches sin poder pegar ojo porque algo nos preocupaba, o conocemos a alguien que se muerda las uñas o alguien que cada vez que ve una araña o un ratón huye como si le fuera la vida en ello. Pero esto no significa que tengan un trastorno psicológico, porque por la razón que sea ese problema no ha ido a más y no ha interferido en sus vidas. Pero qué pasaría si una personas se muerde las uñas hasta sangrar haciéndose heridas continuamente; o tenemos tanta ansiedad ante un examen que directamente no vamos; o si no podemos dormir un día sí y otro también, hasta que afecta al rendimiento en el trabajo; o dejas de ir a trabajar por miedo a encontrarte con un ratón por el camino. Entonces puede que sí haya un problema que tratar.

¿Es necesario tener un trastorno psicológico para acudir a un psicólogo?

Por supuesto que no. Puedes ir a un psicólogo para que te ayude a dejar de morderte las uñas, o si tienes problemas para dormir continuamente, si te sientes triste por alguna razón, o te sientes incapaz de afrontar alguna situación que te produce mucha ansiedad o miedo. Por tanto, las personas que van a un psicólogo es, simplemente, porque necesitan algo de apoyo para resolver algún problema que les está afectando en algún sentido al desarrollo normal de su vida. Ni más ni menos.

Bibliografía

  • Campo-Arias, A. y Cassiani, C. A. (2008). Trastornos mentales más frecuentes: prevalencia y algunos factores sociodemográficos asociados. Revista Colombiana de Psiquiatría. Vol. 37, 4, 598-613. Recuperado de aquí.
  • Elbogen, E. B., & Johnson, S. C. (2009). The intricate link between violence and mental disorder: results from the National Epidemiologic Survey on Alcohol and Related Conditions. Archives of general Psychiatry66(2), 152-161. Recuperado de aquí.
  • Morales, P. A. T. (2016). Situación actual de los trastornos mentales en Colombia y en el mundo: prevalencia, consecuencias y necesidades de intervención. Revista Salud Bosque. Vol. 6 (2), 29-40. Recuperado de aquí.
  • Van Dorn, R., Volavka, J., & Johnson, N. (2012). Mental disorder and violence: is there a relationship beyond substance use?. Social psychiatry and psychiatric epidemiology47(3), 487-503. Recuperado de aquí.
  • Vicens, E. (2012). Violencia y enfermedad mental. Revista Española de Sanidad Penitenciaria8(3). Recuperado de aquí.

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