«Lo único que hacen los psicólogos es hablar»
«La psicología solamente es sentido común»
«Cualquiera puede hacer de psicólogo»
La opinión de que el conocimiento psicológico es sencillamente sentido común está muy arraigada en mucha gente. Y no sólo eso, sino que muchas personas creen que se puede confiar en el sentido común para analizar y entender cuestiones relativas al comportamiento y a la psicología en general. Lilienfeld (2012) nos muestra una serie de ideas originarias del sentido común y en qué medida las personas creen en ellas:
- Expresar la ira “reprimida” reduce la ira (66%)
- El polígrafo es un detector de mentiras preciso (45%)
- Las personas hipnotizadas actúan como robots siguiendo ciegamente las sugerencias del hipnotizador (44%)
- Escuchar música de Mozart aumenta la inteligencia (40%)
- Los comportamientos extraños son especialmente probables cuando hay luna llena (65%)
Todas esas afirmaciones son falsas y hay evidencias que lo sustentan. Estoy seguro de que algunos creíais cierta al menos alguna de esas frases. O como poco teníais dudas significativas al respecto. Estos datos sugieren que dejar al sentido común estas cuestiones es, como mínimo, muy poco recomendable. Principalmente porque el riesgo de equivocarnos, por muy razonable que nos parezca, es extremadamente alto.
Estos errores demuestran por qué la investigación en psicología es tan necesaria. Y es que el sentido común puede ser muy engañoso, porque se manifiesta después de que sucedan los hechos (Myers, 2005). Es mucho más fácil describir lo que ha ocurrido que predecir lo que sucederá. Esto es lo que se llama sesgo retrospectivo, es decir, la tendencia a creer, después de conocer el resultado, que éste era obvio o que lo podríamos haber predicho con facilidad. Lo cierto es que pecamos de un exceso de confianza. Si viéramos la solución de un anagrama como es el siguiente: “EMOAR”, muchos pensaríamos que era evidente y que habríamos tardado mucho menos en resolverlo de lo que de verdad tardaríamos (la solución está al final del artículo).
¿Para qué sirve hablar?
La terapia o tratamiento psicológico es una intervención para resolver un problema psicológico. ¿Y qué es exactamente un problema psicológico? Pues un problema relativo al comportamiento que tiene la persona en relación al medio o su contexto. Lo que caracteriza a un problema psicológico es, sobre todo, que afecte a la persona y le impida llevar una vida satisfactoria.
Hablar es un método para conseguir información y no un fin, como a veces se tiende a pensar. Por tanto, los tratamientos psicológicos no consisten en hablar en sí mismo. Lógicamente si pensamos que los psicólogos se dedican a hablar, escuchar y poco más, es normal que alguien piense que cualquiera puede hacerlo. Para resolver un problema psicológico hay que entender bien en qué consiste, por qué y cuándo se produce, de qué depende, qué consecuencias tiene, cuál es la frecuencia de aparición del mismo, por qué la persona no puede resolverlo por sí misma, etc. Para ello hay que evaluar la conducta de la persona, analizarla y aplicar diferentes técnicas adaptadas a su situación para conseguir los cambios que buscamos. Esto no se consigue sólo hablando.
Entonces, ¿por qué esa idea de que los psicólogos sólo hablan? Probablemente por la imagen que suele tener la gente de los psicólogos como si fueran psicoanalistas. Este es un tema complejo y largo de explicar, y no entraré en muchos detalles por ello. Pero hay que entender que un psicólogo y un psicoanalista no son lo mismo. Es verdad que muchos psicoanalistas son psicólogos o psiquiatras, pero de hecho no hace falta ninguna formación específica para ser psicoanalista. Cualquiera podría serlo. Y lo más importante, las cosas que hace un psicoanalista son completamente ajenas a la psicología científica. Una de las ideas habituales de los psicoanalistas es precisamente que la terapia no tiene un fin claro, y se puede alargar de forma indefinida, porque se trata de un proceso de autodescubrimiento en esencia. Teniendo esa concepción de la terapia, creo que es fácil entender por qué mucha gente tiene la sensación de que sólo hablan y nada más.
Un psicólogo ha de ser capaz de extraer reglas generales del comportamiento y aplicarlas a un caso concreto. Esto es gracias a las leyes del aprendizaje, que son universales. En psicología no existen procedimientos estándar para casos tipo, o al menos no debería actuarse de esa forma. Por eso, entre otras cosas, las clasificaciones psicopatológicas como las del manual DSM (el más usado del mundo), son muy criticadas actualmente. Incluso el National Institute of Mental Health (NIMH), que se considera la agencia que más fondos provee del mundo para la investigación en salud mental, anunció en 2013 que abandonaba el uso de este manual, porque, según las propias palabras de su director en ese momento: “carece de validez y los pacientes se merecen algo mejor” (Insel, 2013). Las intervenciones psicológicas no deben hacerse en base a diagnósticos, sino en base al comportamiento específico de esa persona.
Bibliografía
- Insel, T. (2013). Post by Former NIMH Director Thomas Insel: Transforming Diagnosis. Recuperado de aquí.
- Lilienfeld, S. O. (2012). Public skepticism of psychology: Why many people perceive the study of human behavior as unscientific.American Psychologist, 67, 111-129. Recuperado de aquí.
- Myers, D. (2005). Psicología. Madrid: Médica Panamericana.
Solución al anagrama: MAREO
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